lunes, 15 de agosto de 2016

Borderline between what and what?

Hay demasiados pensamientos en mi mente, y estoy cansada, cansadísima pero no puedo descansar. Hay algo en mi interior que me pide a gritos que lo exprese, que lo saque de alguna forma. Ya sea escribiendo, cantando, jugando, viendo la televisión, mirando artículos en google, escribiendo en un blog, ojeando tumblr, escribiendo a las dos y veintiuno de la madrugada al lado de una persona que aprecio muchísimo mientras está durmiendo, sangrando por las muñecas, escuchando el ruido de ventilador, gritando al infinito o mirando hacía el vacío. No sé qué pensar. Tengo miedo de que todo lo que tengo en mi cabeza tenga una definición y pueda ser diagnosticado, y de alguna forma, me molesta. Me consume por dentro pensar que me lo pueden arrancar. Que algún día podría ser normal. Que me traten como a un bicho raro y me tengan tras una pared de cristal. Joder, se me hace imposible no rimar. Las palabras son como un vaivén en mi cabeza y por mucho que lo intente no se pueden ordenar. No pueden significar algo en concreto, no paran de bailar. De ensancharse y encogerse como si jugáramos a una versión terrorífica del billar. Donde mis pensamientos son las bolas, y todos las golpean intentando esconderlas. Yo muestro la blanca, y la gente la maltrata. Sin embargo cuando saco a la luz un poquito de la negra todo el mundo la evita a toda costa. Como si no valiera la pena, como si no fuera hermosa, como si por una razón que han inventado ellos si la tocas, no ganas. Simplemente continúan golpeándome, con un palo porque les da miedo contagiarse. Y me siguen consumiendo, me siguen escondiendo y no me dejan ver el cielo.
Sin embargo, vuelven a pagar. Vuelven a introducir un euro en la ranura porque es una cantidad pequeña y simbólica, ¿verdad? Vale la pena, y es divertido. Pero poco a poco me hago rica gracias a sus pensamientos retorcidos. Y cada vez me hago más fuerte, y lentamente construyo de nuevo mi muro. Cuando lo termine nada me afectará en absoluto. Lo triste es que seguiré sintiendo vacío en mi interior. Y nada podrá hacerme cambiar de opinión. Lo cierto es que algo dentro de mí funciona mal, y como mesa de billar que soy me pueden reemplazar.
Y ya está. No hay vuelta atrás. Cada segundo que paso escribiendo esto es un segundo menos que paso con está incertidumbre. Que me abruma. Pero me encanta de todas formas. Me hace sentir especial entre todas las simples cosas. Aunque es complicado, aquí sigo luchando. A mi manera, que puede que no sea la correcta, pero es la única forma en la que puedo seguir despierta.
Siento que estoy ciega, siento que alguna sustancia tóxica recorre mis venas. Siento que hay algo que me acecha todas las noches. Y todos los días. Madre mía, ojalá estuvieras aquí. Ya no estoy tan triste por tu marcha pero sé que comprenderías mi sin vivir. No sé si esto tiene algún sentido, no sé ni si quiera cómo escribo. Ya no es que me exprese yo misma, ya es que dejo que mi mente me reprima.
Porque ya no sé quién soy. No sé como sigo en pie. No sé que camino escoger. No sé si fumar otra vez. No sé si sangrar otra noche más. No sé si debería continuar. No sé nada y no sé todo. No sé hasta donde puedo tocar fondo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario